¿Qué pasa a nuestro alrededor? ¿Todos los años la misma historia? ¿No vamos a cambiar nunca? ¿Por qué somos así de simples? !Pues yo me indigno¡ ¡y me sulfuro!, me duele ver como la gente se hace daño por dentro, para verse “bien” por fuera.

Cómo sabréis, trabajo en un gimnasio de monitor de sala y en una empresa de entrenamiento personal, y parece que el año se divida en dos etapas claras: 
                                    
 ¡OPERACIÓN POST-POLVORÓN Y OPERACIÓN BIKINI.!
Y las dos etapas con lo mismo en común: dietas restrictivas sin ningún tipo de control.
No sirve de nada, ponerme durante el año cual ceporro sin ningún control en la alimentación y sin ningún tipo de actividad física que no implique más que sacar al perro antes de cenar…
La gente llega en estas fechas al gimnasio con el propósito de perder peso. La iniciativa es buena pero el error está cuando añaden que quiere conseguir el objetivo para el verano. 
Si el problema es que sobran un par de kilos, con unas buenas pautas, en un mes nos los hemos quitado. Pero cuando el problema son 10 Kg acumulados en un año y nos entran las prisas siempre hago las mismas preguntas.
 ¿Por qué no has empezado antes?, y la más importante ¿Por qué no te has cuidado durante todo el año?.
El poco tiempo, el poco dinero, lo mucho que nos gusta comer son algunas de las respuestas que obtengo. Rápidamente desmonto esos motivos con argumentos más lógicos que todos acabamos reconociendo. Seguro que 30′ para entrenar no tenemos pero si para tomarte una caña, o no tenemos dinero para el gimnasio y si para salir de fiesta y en cuestiones de comer soy el primero al que le encanta, pero no hablamos de no comer, sino de aprender a comer…
Muy bien, señores/as, lo que aquí existen son PRIORIDADES, y que conste que soy el primero que le gusta salir, bailar, tomar algo… pero no me uséis esas excusas porque tiempo y dinero hay, lo único que preferimos invertirlo en otros menesteres…
Después de esta entrevista introductoria, diseñamos la rutina individual. Cada persona tiene unas características y una forma física diferente, no hay dos rutinas iguales. Al empezar un programa o actividad física se deben realizar una serie de controles y pruebas de esfuerzo previas, para conocer ciertas patologías y anticiparse a posibles problemas. Se dan unas pautas sobre la alimentación o se diseñan una serie de dietas. Pero lo que buscamos son cambios de hábitos, y mantenerlos durante todo el año, ser conscientes de nuestra alimentación, teniendo una buena relación con la comida.
Así que nos ponemos manos a la obra. Al principio cuesta, pero cuando se empiezan a coger las pautas, los hábitos y los entrenamientos y se ven los cambios, la actitud y el ánimo mejoran gracias a las endorfinas, y hormonas que el ejercicio físico libera. Aprendemos a alimentarnos y NO a comer.
Pero llega el verano y tenemos dos tipos de perfiles…
CASO A. Están encantados con el cambio que ha tomado su vida, saben cómo comer, qué comer, entrenan, van viendo cambios, y entienden que para la salud, temas hormonales, evitar efecto rebote… y PERDER GRASA, NO PESO van por el buen camino, y siguen esforzándose, día a día, semana a semana, ¡CHAPEAU!, así da gusto.
CASO B. Y ahora es cuando las dietas restrictivas hacen su aparición estelar, dietas “milagro”: dieta de la piña, de la alcachofa, de las judías verdes, o de las pastillas maría…
Se basan en el peso de la báscula, no miran más allá de la salud, de un número, y simplemente se centran en que el número de la báscula baje y baje, sin importar cómo.
El peso puede fluctuar mucho en una semana por mil razones, pero sólo interesa poder decir peso 60kg ó 57 . Da igual cómo se baje, cómo nos encontremos físicamente, o cómo se esté por dentro. 
Las personas fans de estas dietas pierden una barbaridad de peso en las primeras semanas, y se ven más cerca de su objetivo en poco tiempo. Se sienten felices por ello, pero les cuesta un mundo no comerse las manos o chuparse los codos, porque tienen hambre, las hormonas están descontroladas, tienen altibajos emocionales, etc…
Estas dietas siempre suelen eliminar un macronutriente. Normalmente se basan en comer mucha proteína “EL BUENO”, desterrando por supuesto los hidratos “EL MALO” y las grasas “EL FEO”, 
Los hidratos retienen agua, glucógeno, y al quitarlos, vamos eliminando ese líquido y además de perder algo de grasa, nos estamos llevando el tejido muscular por delante sin ningún control. 
Cuando esa dieta se acabe, que no serán capaz de llevarla mucho tiempo porque es muy exigente, volverán a su dieta normal…
Y aquí vendrán las penas, volverán a meter hidratos, volverán a empezar a rellenar los depósitos, a recuperar esos líquidos…y tendrán un efecto rebote con más kg por encima de lo que estaban cuando empezaron esa dieta.
Conclusión, alejaros de ésas dietas, centraros en llevar un estilo de vida saludable todo el año, tanto en alimentación, como en actividad física, y disfrutad de la comida y el entrenamiento, viendo los progresos día a día, y compararos con vosotros mismos, con nadie más. Porque los resultados que tardan en llegar, tardan en irse, así que con cabeza, y paciencia, todo llega.

“RECUERDA SIEMPRE QUE EL FRACASO NO ES LO OPUESTO AL ÉXITO, SINO QUE ES PARTE DEL MISMO”

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