¡Muy buenas Fitfam! Y otro lunes estamos aquí al pie del cañón y con un nuevo post en el blog, que espero que os guste. En esta ocasión, me gustaría hablaros sobre el eterno mito de “los niños no tienen que hacer pesas, ni entrenamiento de fuerza porque frena su crecimiento y se pueden lesionar”.
Esa afirmación es totalmente falsa y se ha demostrado que no tiene ninguna veracidad. Si bien es cierto que hay que tener una correcta planificación, tanto de los ejercicios como de las cargas,el volumen del entrenamiento y la intensidad, pero vamos como con cualquier persona de cualquier de edad, como siempreINDIVIDUALIZACIÓN.
Obviamente, no es frecuente ver niños en ninguna sala de pesas ni levantando mancuernas, ya no solo por la creencia que hemos mencionado, sino porque también en algunos gimnasios no permiten entrar hasta los 16 años. Pero el problema es, que asociamos el trabajo de fuerza con mancuernas, pesas, barras, con kilos y kilos a levantar. Y eso, no es para nada así, por supuesto, eso es lo “básico” y lo común, pero el simple hecho de llevar “a caballito” a un amigo, hacer una flexión, o jugar a la “carretilla” implica el trabajo de fuerza.
Por tanto, el trabajo de fuerza puede y desde mi punto de vista debe, estar presente en todas las edades, con sus características, progresiones y ejercicios correspondientes, pero nunca debemos dejarla de lado.
Diversos estudios realizados en distintas universidades, han observado que existe una estrecha relación entre la fuerza en niños y adolescentes y la adiposisdad y enfermedades cardiovasculares y óseas.A mayor fuerza, trabajo de la misma y entrenamiento con cargas, menor incidencia de todas éstas. Además, por ende, ayuda también a aumentar la motivación y el autoestima en los niños, pudiendo evitar posibles problemas venideros, relacionados con el físico o la imagen.
Además, el trabajo de fuerza, la aptitud muscular y desarrollo del mismo, les va a ayudar a desarrollar las habilidades deportivas en el resto de deportes y en edades posteriores, aún más si después queremos que se “especialice” en alguna modalidad en concreto. Es decir, el trabajo de fuerza nos va a ayudar a que ese trabajo sea complementario y extrapolable al resto de modalidades deportivas.
Por ejemplo, el trabajo de fuerza si después practica judo, le permitirá tener más fuerza en el agarre, en las distintas proyecciones y técnicas; si hace fútbol le ayudará a hacer saltos más altos, sprints más fuertes, y así con todas las modalidades deportivas.
También a tener un correcto desarrollo motor, control corporal, y va a minimizar los posibles deficiencias óseas, o incluso evitar problemas cardiovasculares durante la adolescencia y futuros años de su vida. Por otro lado, el entrenamiento de fuerza puede ayudar al desarrollo cerebral, debido a las habilidades motoras, socialización y autoestima que se promueve.
Cómo he mencionado antes, como cualquier entrenamiento debe ser planificado y pautado por profesionales calificados y cualificados para dicho fin. Es decir, licenciados en ciencia de la actividad física y el deporte, que vamos a permitirles obtener los mayores beneficios de la actividad, sin el riesgo que puede tener que esté planificado sin ningún tipo de conocimiento y pueda derivar en posibles lesiones.
Según ACSM (American College of Sport Medicine), algo por lo que Lifeform se está formado y en lo que basa su práctica y labor, se recomienda que el entrenamiento, deberá ser realizado de forma regular, progresiva y supervisado de principio a fin. Intentando que sea creativo, social, y por supuesto, produzca placer en quien lo realiza.
Ya que lo que vamos a buscar es que de forma progresiva, se genere un desarrollo neuromuscular, sin llegar al sobreentrenamiento, y controlando la carga, la cual se incrementará de forma paulatina, y junto con el descanso adecuado, producirá los efectos y mejoras que buscamos.
Como conclusión, decir que el trabajo de fuerza en niños y adolescentes, no solo no es malo, sino que les va a aportar gran cantidad de beneficios a nivel neruomuscular, social, motivacional y salud. Pero siempre, pautado y guiado por un profesional de la actividad física y el deporte, que sabrá cómo, cuándo y cuánto entrenar las distintas capacidades, y sacar lo mejor de cada situación y entrenamiento.
Y recordaros que si os apetece poneros e forma, perder esa grasilla, o ganar masa muscular, o tenéis otro tipo de objetivo no dudéis en poneros en contacto conmigo vía LIFEFORM, por Instagram (coke771), por correo pt_88@outlook.es o por mi móvil 659426255.

Espero os haya servido este post, y os ayude. ¡Vamos a comernos otra semana, sonrisa en la cara y adelante!.