Ir al contenido principal

Hermosilla Esteticistas

Durante décadas hemos aprendido a clasificar la piel de una forma muy sencilla.

Piel seca.

Piel grasa.

Piel mixta.

Incluso hoy, la mayoría de las personas siguen definiendo su piel utilizando una de estas tres categorías. Sin embargo, la ciencia cutánea y la práctica clínica nos han enseñado que esta clasificación, aunque útil como punto de partida, resulta insuficiente para comprender lo que realmente ocurre en la piel.

En Hermosilla preferimos hablar de una idea diferente.

No existen únicamente tipos de piel. Existen, sobre todo, estados de la piel.

El tipo de piel apenas cambia. Su estado sí.

El tipo de piel viene determinado en gran medida por la genética. La producción de sebo, el tamaño de los poros o determinadas características fisiológicas suelen mantenerse relativamente estables durante la vida.

Sin embargo, el estado de la piel cambia continuamente.

Puede variar con las estaciones del año, el estrés, las hormonas, la alimentación, el descanso, la exposición solar, la contaminación, los medicamentos o incluso con los cosméticos que utilizamos.

Por eso una persona puede tener una piel grasa… y al mismo tiempo presentar una barrera cutánea alterada, deshidratación o una sensibilidad importante.

Y ahí es donde comienzan muchos errores.

El problema de tratar únicamente el “tipo de piel”

Imaginemos una persona que siempre ha oído que tiene la piel grasa.

Compra productos agresivos para eliminar el brillo.

Utiliza limpiadores muy detergentes.

Aplica activos exfoliantes de forma continuada.

Con el tiempo consigue exactamente lo contrario de lo que buscaba.

Su piel comienza a irritarse, pierde agua, aumenta la inflamación y la barrera cutánea deja de funcionar correctamente.

La consecuencia suele ser paradójica: cuanto más intenta eliminar la grasa, peor responde la piel.

No porque el diagnóstico inicial fuera incorrecto.

Sino porque nadie tuvo en cuenta el estado en el que se encontraba esa piel en ese momento.

La sensibilidad no es un tipo de piel

Uno de los ejemplos más claros es la sensibilidad cutánea.

Muchas personas creen que “tienen la piel sensible” como si fuera una característica permanente.

En realidad, en la mayoría de los casos hablamos de una piel cuya barrera protectora está alterada.

Cuando esa barrera pierde eficacia, la piel responde con escozor, enrojecimiento, tirantez o una mayor reactividad frente a productos que antes toleraba perfectamente.

La buena noticia es que, cuando identificamos la causa y ayudamos a recuperar esa función barrera, muchas de esas pieles dejan de comportarse como sensibles.

Cada piel cuenta una historia diferente

Dos personas de la misma edad pueden presentar necesidades completamente distintas.

Una puede necesitar reforzar su función barrera.

Otra controlar la inflamación.

Otra mejorar la hidratación.

Otra trabajar el fotoenvejecimiento.

Y otra simplemente mantener el buen estado que ya tiene.

Por eso no creemos en protocolos universales.

Creemos en comprender qué está ocurriendo en cada piel antes de decidir cómo actuar.

El diagnóstico: el verdadero comienzo de un tratamiento

Cuando una persona llega a nuestro centro, no pensamos primero en un cosmético, un peeling, un láser o una técnica de medicina estética.

Pensamos en hacer preguntas.

En observar.

En escuchar.

En analizar.

Solo después diseñamos una estrategia.

Porque un tratamiento solo puede ser realmente eficaz cuando responde al estado actual de la piel y no únicamente a una clasificación general.

La piel cambia. Nuestra estrategia también.

Esta es una de las razones por las que realizamos revisiones periódicas.

La piel evoluciona.

Los tratamientos también deben hacerlo.

Lo que funcionó hace seis meses puede no ser lo más adecuado hoy.

Adaptar una estrategia no significa que el tratamiento anterior haya fracasado.

Significa que la piel ha cambiado, y nosotros cambiamos con ella.

El futuro del cuidado de la piel es la personalización

Durante años hemos buscado respuestas sencillas para un órgano extraordinariamente complejo.

Hoy sabemos que la piel es dinámica, que se adapta continuamente a su entorno y que necesita estrategias individualizadas.

En Hermosilla creemos que este cambio de perspectiva marcará el futuro de la estética avanzada y de la medicina estética.

Porque no tratamos pieles secas, grasas o mixtas.

Tratamos personas.

Y cada persona tiene una piel que cambia, se adapta y evoluciona cada día.

Comprender ese cambio es el primer paso para mantener, durante más tiempo, la mejor versión de tu piel.